lunes, 4 de abril de 2011

Por Nathaly Peña
Hoy es un día especial para aquellos hombres y mujeres que se desviven para que el país se informes. El 5 de Abril se celebra en nuestro país el día del periodista, conmemorando la fundación de El Telégrafo Continental, en 1774. Obviamente, éste fue el primer Diario en República Dominicana. Sin embargo, en vez de ser un día de alegrías considero que debe ser un día que motive una reflexión seria y profunda de la situación actual de esta profesión. El periodismo está en crisis, una de las crisis más graves jamás vividas. Hay crisis de credibilidad, crisis económica, crisis de contenidos. En vez de servir como cuarto poder, que desconfía de la verdad oficial y busca defender los intereses de la mayoría; se ha convertido en un vehículo de propaganda para los poderosos. Las investigaciones profundas brillan por su ausencia. No hay espacio para cuestionar como un funcionario con un sueldo de RD$80,000 pesos mensuales puede tener una yipeta, una villa en Cap Cana y un pent house en Los Cacicazgos, porque hay que proteger a los que pagan la publicidad, que resultan ser esos mismos corruptos. ¿Y quien velará por los intereses de los ciudadanos, por los lectores si los periódicos están llenos de contenidos “light”. ¿Dónde está la pasión? se ha perdido el compromiso con la verdad. Ya un periódico no le informa al público lo que está sucediendo. Le informa lo que los relacionistas públicos dicen, que no son más que verdades a medias, que defienden los intereses de la institución en la que trabajan. Somos obreros, ahora al ver un periodista tecleando rápidamente decimos “va a llorar el teclado”. Así es el ejercicio periodístico de hoy día, un clac, clac, clac y nada más. Un ejercicio de obreros, en el que se les pide a los periodistas que no piensen, que no cuestionen. Que se limiten a hacer su trabajo: llenar los espacios en blanco que no son cubiertos por la publicidad y claro redactar a conveniencia de algunos o realzar la figura de otros que sin ser protagonistas en la historia, nosotros como sub-alertos debemos endiosarlos porque el chequecito de fin de mes viene con su firma. Si percibes algo raro, ignóralo, pues puede afectar los intereses del tío del dueño del medio. Si encuentras pruebas de un acto de corrupción no lo denuncies, porque esa persona es uno de los principales anunciantes, y el medio se cae sin esa publicidad. Si no entiendes la nota que te enviaron del Banco Central, diciendo que la inflación bajó, aunque tú ves como los precios de los productos en el supermercado siguen subiendo, no importa, copia textualmente la nota, o no recibirás la canasta a fin de año. Estas son sólo suposiciones, que lamentablemente se vuelven realidad demasiadas veces. Hay una Ley de Acceso a la Información Pública que no se cumple. Se siguen escondiendo las informaciones. Se siguen destruyendo documentos. Se sigue censurando de una manera grotesca. No con muertes y amenazas, sino con un exceso de publicidad que compromete la independencia del medio o peor aun, con una presión sicológica de que si te vas en contra del jefe, tu familia no come el mes siguiente. Y vuelvo y repito que somos obreros, se nos pide más de lo que nuestra función nos manda y por temor al desempleo asimismo responsabilidades que no nos corresponden y ni siquiera una nota de agradecimiento, un reconocimiento y muchos menos un aumento. La sociedad dominicana y el periodismo están carcomidos por complicidades y silencio. En periodismo hemos retrocedido de una manera vergonzosa. El periodismo de denuncia de los años 60 y 70 es hoy historia. Estamos hoy censurados. El periodista de hoy debe tener criterio para saber “conversar” con gente de muy poco nivel que por esas cosas del destino ejercen alguna función importante en un país como el nuestro. El periodista de hoy en día no debe ser “salamero” o venderse por un plato de comida, no debe apoyar el “tumbapolvismo”. El periodista de hoy en día debe tener ética, ser funcional y saber vivir con hambre y sacrificio. El periodista de hoy en día no tiene horarios y debe dominar todas las ramas periodísticas, tener siempre una buena disposición, aunque la procesión vaya por dentro. Por último, no debe perder la paciencia ante nada y ante nadie, debe concentrarse en cumplir su función y dictar, todos los días, una cátedra de sapiencia y paciencia ante las eventualidades que solo un país como el nuestro está acostumbrado a vivir. Ser periodista en Republica Dominicana es todo un reto, es todo un arte, una profesión a la que hay que darle mucho tiempo y saber vivir mal remunerado, mal reconocido y siempre criticado. Es como dijo alguna vez algún escritor que no recuerdo: Un camino por donde la persona transita y no llega a ningún sitio, un camino que te brinda alimento al andar y pesar al descansar… Creo que en este día, en vez de celebrar, deberíamos reflexionar y ver cómo podemos cambiar esta triste, deprimente realidad. Llevo meses pensando cómo hacerlo, y todavía no se me ocurre nada. ¿Qué hacemos nosotros los jóvenes que aspiramos a ser periodistas? Los sueños se ven cada día más distantes e imposible. Sería bueno darnos este día de descanso, disfrutarlo en familia, meditar en el hogar pero… ¿cuando se ha visto que por razones X los periódicos dejen de salir o los noticiarios y programas de paneles anulen su transmisión? EL PERIODISMO NO DESCANSA así que mientras tanto, que viva el 5 de Abril!!! Feliz Día del Periodista….colega”.

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